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miércoles, 17 de marzo de 2010

La Estrategia Universidad 2015 y la Ley de Economía Sostenible

NOS VAMOS A MADRID A LA CONTRACUMBRE CON MOTIVO DE LA VISITA DE LOS MINISTROS DE EDUCACIÓN DE EUROPA
MANIFESTACIÓN 12 DE ABRIL
¡¡¡ÚNETE!!!

La EU2015 es un documento promulgado por el Gobierno de España que contiene los principales cambios que va a sufrir la universidad pública en los próximos años. Es el instrumento con el que se culmina el proceso de Bolonia en el Estado español.

La ideología que guía esta contra reforma no es otra más que la vertiente neoliberal en el campo de la educación, y tiene dos consecuencias básicas: el fomento de la transferencia (crear conocimiento para la empresa) y por lo tanto el considerar a la universidad como agente económico clave en el desarrollo de la economía capitalista.

La EU 2015 declara tener cinco objetivos principales, de los cuales aquí sólo vamos a nombrar tres de ellos, que son los que consideramos más peligrosos para la supervivencia de la universidad pública:

Una universidad al servicio de la empresa. El objetivo oficialmente se llama “Una universidad comprometida con la sociedad y directamente implicada en el proceso de transformación social y económica de España” y lo que pretende es utilizar a la universidad como una herramienta más para el desarrollo capitalista de la economía. En este aspecto el conocimiento y la innovación son la clave y para ello hay que pervertir la función social, científica y cultural de la universidad para convertirla en un agente económico más.

Internacionalización y competitividad. Internacionalización significa el posicionamiento de la universidad española como marca en el mercado mundial de universidades. Atañe a diferentes áreas: formación, investigación y transferencia de conocimientos. Lo que se pretende es subir en un escalafón cuyas consecuencias no son otras más que la elitización: conseguir los mejores formadores, los mejores investigadores y los resultados más “transferibles”, o como dicen ellos mismos, “capturar el valor económico que generan las universidades”.

Especialización. Dentro del objetivo “Un sistema universitario diferenciado y especializado” lo que el gobierno pretende es “impulsar focos de excelencia, fomentando la diferenciación y la especialización entre las universidades españolas”. Esto implica la ultra especialización en áreas muy pequeñas, muy rentables y muy financiadas. El resto (la mayoría) pierden interés al no resultar ni competitivas, ni rentables ni atractivas para la demanda internacional.

En cuanto a los planes de estudio, por un lado las titulaciones universitarias se convierten en un objeto de consumo más e infinito. Del grado al máster y del máster a los cursillos de actualización que seguro venderán, o lo que es lo mismo: long life training. Por otro lado está la cuestión de la adaptabilidad de los planes de estudio: se orientan a la empleabilidad y al mercado local para que sean útiles. Por lo tanto toda aquella titulación que no cumpla con estos requisitos será marginada progresivamente.

El estudiantado será el más perjudicado, ya que se busca una universidad especializada y competitiva y no todos cabrán en este nuevo modelo, sólo los que “más talento” tengan.
La gestión también será reformada. La EU2015 comienza criticando el actual sistema de gobierno de la universidad, que considera rígido y estamental, para pasar a sus propuestas: Hace falta profesionalizar la gobernanza y no valerse de las buenas voluntades. Lo que proponen es en realidad cambiar la figura de rectores y decanos estimulando “la incorporación de profesionales de la gestión de la I+D+i”. Además apuestan por el reforzamiento de las relaciones empresa – universidad fomentando el papel de los Consejos Sociales (donde están las empresas), así como promoviendo su “presencia en los consejos de Facultades/escuelas y su asociación estratégica con los Departamentos Universitarios”.

Financiación. Este punto está clarísimo para el gobierno: “se deberá basar una parte creciente de la financiación universitaria en objetivos y proyectos”. Es decir, en vez de financiar la docencia e investigación básica el gobierno propone dedicar más presupuesto a la tercera misión, la de la transferencia, que es la que funciona en base a objetivos y proyectos.
Internacionalización Para cumplir los objetivos de excelencia y ser competitivas en el mercado global, las universidades españolas deben “atraer y retener los mejores talentos”, interactuando incluso con los países en vías de desarrollo para captar allí la nuevas oportunidades de negocio que permitan a estas universidades ser más competitivas.

Ley de Economía Sostenible (L.E.S.) En torno a esta estrategia apareció hace poco la L.E.S., que no hace sino consolidar este sistema. De hecho así reza en los objetivos relativos a las universidades en la L.E.S.: Competitividad, internacionalización, productividad científica, transferencia del conocimiento... (art. 69). Posteriormente propone los Campus de Excelencia como la herramienta más eficaz para esta relación universidad – empresa y la transferencia de conocimientos a la empresa. “Las universidades, las administraciones públicas y las empresas promoverán la interacción entre la cultura académica y la cultura empresarial”

Conclusión
De lo que trata todo esto es de poner la universidad al servicio de la empresa. El conocimiento se concibe como una categoría económica más y por lo tanto, la universidad, como principal institución generadora de conocimiento, no debe crear cualquiera, sino el transferible a la empresa y el competitivo en el mercado mundial.
Pero no sólo eso: además se transluce una visión de la educación mercantilizada, entendiendo la educación superior como un nicho de negocio más que explotar.
Todo esto no hace sino que confirmar lo que llevamos denunciando desde principios de 2008: que nos enfrentamos a un modelo mercantilizador de la educación que ya está funcionando.

martes, 20 de enero de 2009

LAS EMPRESAS FARMACÉUTICAS ELABORAN EL BORRADOR DEL PLAN DE ESTUDIOS DE MEDICINA ADAPTADOS AL EEES

Ayer nos encontrábamos con esta suculenta noticia, de la que os dejamos el link, y que hace alusión a una de nuestras denuncias.

LAS 9 EMPRESAS FARMACÉUTICAS CON CÁTEDRAS EN LAS UNIVERSIDADES ESPAÑOLAS, REUNIDAS EN COMANDITA PARA DETERMINAR E INTERFERIR EN LA ELABORACIÓN DE LOS PLANES DE ESTUDIOS DE MEDICINA: http://www.gacetamedica.com/gacetamedica/articulo.asp?idcat=665&idart=398809

Resultará, otra vez, que no estamos informad@s y que somos "unos apocalípticos", como ayer nos reprochaba nuestro vicerrector de estudiantes...

lunes, 19 de enero de 2009

Ridícula actuación del Rectorado ante el alumnado de periodismo


Hoy lunes a las 13 horas, estaba organizado un acto informativo sobre Bolonia con el Vicerrector de Estudiantes, dentro del grado de periodismo y como parte de un trabajo que el alumnado debía realizar sobre la reforma universitaria.

Desde la Asamblea, y acostumbrados al discurso tendencioso de la UZ, hemos pensado en acudir y plantearle algunas de las preguntas y cuestiones de fondo sobre la reforma universitaria.

Tras una exposición superficial, exclusivamente de los aspectos formales del plan y permeada por una actitud defensiva causada por nuestra presencia, se ha abierto un turno de palabras para que intervinieran los asistentes.

A través de las preguntas, se le han planteado una serie de críticas y cuestionamientos a propósito de la imposición del plan con total ausencia de debate, acerca de la problemática de la financiación, la implatancación y reconocimiento de los grados, el fracaso de la aplicación de las propuestas neoliberales en el resto del mundo donde se han implantado... La repuesta del vicerrector de estudiantes ha sido la de todo buen político: "¿A donde vas?, manzanas traigo". Su actitud de negar la mayor en temas como la no continuidad de titulaciones "poco rentables" o el intento de desvinculación de las propuestas del Banco Mundial como origen de esta reforma, han sido el colmo de la evidencia.

Concluido el evento, numerosos estudiantes han acabado acercándose a los miembros asistentes de la Asamblea con el fin de informarse con mayor profundidad y para contrastar la visión parcial ofrecida. Además, han mostrando una clara preocupación acerca de la desinformación e improvisación con que se está llevando a cabo el desarrollo de su plan de estudios. Esto ha abierto la posibilidad de organizar un encuentro en el que poner en común todas las inquietudes manifestadas.

¡¡Mas bibliotecas ya!!


Son ya cuarenta y dos los días de encierro, de actividad, de asambleas, de aprendizaje, de lucha continua. Cuarenta y dos días en los que hemos ido compajinando todas nuestras actividades con el estudio individual. Este domingo, como muchos otros, quizás con mas motivos derivados del ya comenzado período de examenes, han sido muchos los estudiantes zaragozanos que han optado por dedicar su jornada al estudio en las bibliotecas universitarias públicas. Sin embargo, como ya viene siendo habitual, solo han sido abiertas tres de ellas, lo cual suma unas 1.200 plazas, de algo mas de 30.000 estudiantes, un dato para tener en cuenta. Este suceso viene repitiéndose habitualmente, lo que que supone, no solo largas filas en las puertas de las bibliotecas, algo vergonzoso; sino que sean numerosos los estudiantes que tienen que regresar a sus casas por no tener lugar donde estudiar, hecho humillante, permitido por otra parte por las autoridades universitarias.
Como sabéis, y pese a algunos problemas con rectorado, seguimos manteniendo el aula 401 del Interfacultades como sala estudio-biblioteca a jornada completa, al menos durante el fin de semana. Este aula esta abierta a tod@s aquellos que quieran acercarse a informarse, o simplemente a estudiar.
Hoy, unos 40 estudiantes ajenos a la asamblea, han decidido acompañarnos en su día de estudio. Lo cual sirve directamente como hecho reivindicativo por el que desde aquí exigimos, el derecho de cualquier persona a poder ejercer su estudio cuando así lo necesite en cualquiera de las bibliotecas públicas de la ciudad.

domingo, 11 de enero de 2009

Intercambio con un estudiante de Siena, Italia. En la cuna del Proceso Bolonia


El viernes, compatimos la tarde-noche con un zaragozano estudiante en Siena, Italia, que ha estado participando en las movilizaciones de los útlimos meses y que tratan de frenar las soluciones propuestas a los problemas que ha generado la aplicación del equivalente al Plan Bolonia desde finales de los años 90.

Así, pudimos comprobar qué ha pasado con la autonomía para la financiación, y cómo cuando se vincula con la necesidad de competir con otras Universidades y, por ende, tratar de coptar más cuota de mercado, las consecuencias son fatales: deudas astronómicas con la banca y reestructuración de la gestión administrativa con salidas como bloqueo de contratación de docentes, eventualidad del empleo, reconversión de titulaciones para ahorrar en recursos (refundación de las carreras de filosofía, historia y antropología) venta de edificios, venta de laboratorios por imposibilidad de mantenerlos, empresas financiadoras de proyectos fin de carrera a cambio de obtener las patentes de los resultados, estructuración de la Universidades en universidades de primera y de segunda...

En fin, toda una serie de datos que dan consistencia a nuestras hipótesis sobre las consecuencias que tienen las políticas neoliberales en la educación superior.

Estamos segur@s de que el intercambio ha servido para dotarnos de armas dialécticas que refuercen nuestra argumentación en los debates que se vayan planteando...

viernes, 2 de enero de 2009

Universidad de Zaragoza: ¿Qué es Bolonia?

Después de 10 años de absoluto silencio, la instituciones universitarias zaragozanas, han tenido "la decencia" de explicarnos detalladamente, qué es para ellos el plan Bolonia, que a su entender dicen, no comprendemos bien. En dicho texto adquieren relevante importancia palabras como calidad, movilidad, competitividad, flexibilidad...toda una perla. Así que por si os apetece desinformaros un rato, os dejamos abajo el link.

http://www.unizar.es/queesbolonia.html

lunes, 29 de diciembre de 2008

PRIVATIZACIONES E INANIDAD DE LA IZQUIERDA:ENSEÑANZA SUPERIOR: AUTONOMÍA PARA LA PRIVATIZACIÓN DE LA UNIVERSIDAD

Aquí dejamos un artículo de Agustín Morán sobre la reforma de la LOU y la autonomía de las universidades como estrategia de privatización de la educación.

http://www.nodo50.org/caes/articulo.php?p=1194&more=1&c=1

Reflexiones sobre el levantamiento en Francia

Aprendamos de otras luchas para frenar BOLONIA
He aquí un buen texto sobre el levantamiento en Francia contra el CPE (Contrato de Primer Empleo) que sirve de ejemplo para la lucha anti-Bolonia.
Texto para analizar, aprender y poner en práctica.
Si lxs francesxs pararon el CPE nosotrxs podemos para Bolonia. Aprendamos de ellos.

Difundid a saco, sobre todo entre estudiantes.

http://www.alasbarricadas.org/noticias/?q=node/9444

Seis preguntas a los defensores de Bolonia

Siguiendo la linea del artículo anterior, hacemos también referencia a un artículo escrito el pasado 13 de Diciembre por Montserrat Galceran, Catedrática de Filosofía de la Universidad Complutense de Madrid.

Preguntas y respuestas sobre Bolonia

Bueno de nuevo otro articulo elaborado por estudiantes de cataluña respondiendo a las preguntas del documento manipulador realizado por la UPF (Universidad Pompeu Fabra). Lo pongo porque creo que es un buen ejemplo de trabajo organizado, con busqueda de informacion, documentacion y respuestas bien formadas y demostradas. Por ahi creo que deberiamos encaminar un poco la linea, en la elaboracion de documentos de este tipo. A ver que os parece y comentais:

Pd: los comentarios de abajo tambien son muy interesantes

http://www.kaosenlared.net/noticia/verdades-mentiras-bolonia-texto-respuesta-elaborado-universitat-pompeu

martes, 9 de diciembre de 2008

martes, 11 de noviembre de 2008

La descomposición de la Universidad

El "proceso de Bolonia" pretende facilitar la incorporación de los licenciados a la sociedad. En realidad, esconde tras sus promesas un zarpazo que puede ser mortal para las estructuras de la enseñanza pública

Como sucede a menudo en política, la manera más segura de acallar toda resistencia contra un proceso regresivo y empobrecedor es exhibirlo ante la opinión pública de acuerdo con la demagógica estrategia que consiste en decirle a la gente, a propósito de tal proceso, exclusivamente lo que le agradará escuchar. Así, en el caso que nos ocupa, las autoridades encargadas de gestionar la reforma de las universidades que se está culminando en nuestro país -sea cual sea su lugar en el espectro político parlamentario- han presentado sistemáticamente este asunto como una saludable evolución al final de la cual se habrá conseguido que la práctica totalidad de los titulados superiores encuentren un empleo cualificado al acabar sus estudios, que los estudiantes puedan moverse libremente de una universidad europea a otra y que los diplomas expedidos por estas instituciones tengan la misma validez en todo el territorio de la Unión.

Una vez establecido propagandísticamente que el llamado "proceso de Bolonia" consiste en esto y solamente en esto, nada resulta más sencillo que estigmatizar a quienes tenemos reservas críticas contra ese proceso como una caterva de locos irresponsables que, ya sea por defender anacrónicos privilegios corporativistas o por pertenecer a las huestes antisistema del Doctor Maligno, quieren que siga aumentando el paro entre los licenciados y rechazan la homologación de títulos y las becas en el extranjero por pura perfidia burocrática. Vaya, pues, por adelantado que el autor de estas líneas también encuentra deseables esos objetivos así proclamados, y que si se tratase de ellos nada tendría que oponer a la presente transformación de los estudios superiores.

Sin embargo, lo que las autoridades políticas no dicen -y, seguramente, tampoco la opinión pública se muere por saberlo- es que bajo ese nombre pomposo se desarrolla en España una operación a la vez más simple y más compleja de reconversión cultural destinada a reducir drásticamente el tamaño de las universidades -y ello no por razones científicas, lo que acaso estuviera plenamente justificado, sino únicamente por motivos contables- y a someter enteramente su régimen de funcionamiento a las necesidades del mercado y a las exigencias de las empresas, futuras empleadoras de sus titulados; una operación que, por lo demás, se encuadra en el contexto generalizado de descomposición de las instituciones características del Estado social de derecho y que concuerda con otros ejemplos financieramente sangrantes de subordinación de las arcas públicas al beneficio privado a que estamos asistiendo últimamente.

Habrá muchos para quienes estas tres cosas (la disminución del espacio universitario, la desaparición de la autonomía académica frente al mercado y la liquidación del Estado social) resulten harto convenientes, pero es preferible llamar a las cosas por su nombre y no presentar como una "revolución pedagógica" o un radical y beneficioso "cambio de paradigma" lo que sólo es un ajuste duro y un zarpazo mortal para las estructuras de la enseñanza pública, así como tomar plena conciencia de las consecuencias que implican las decisiones que en este sentido se están tomando. De estas consecuencias querría destacar al menos las tres que siguen.

1. La "sociedad del conocimiento". Este sintagma, casi convertido en una marca publicitaria que designa el puerto en el que han de desembarcar las actuales reformas, esconde en su interior, por una parte, la sustitución de los contenidos cognoscitivos por sus contenedores, ya que se confunde -en un ejercicio de papanatismo simpar- la instalación de dispositivos tecnológicos de informática aplicada en todas las instituciones educativas con el progreso mismo de la ciencia, como si los ordenadores generasen espontáneamente sabiduría y no fuesen perfectamente compatibles con la estupidez, la falsedad y la mendacidad; y, por otra parte, el "conocimiento" así invocado, que ha perdido todo apellido que pudiera cualificarlo o concretarlo -como lo perdieron en su día las artes, oficios y profesiones para convertirse en lo que Marx llamaba "una gelatina de trabajo humano totalmente indiferenciado", calculable en dinero por unidad de tiempo-, es el dramático resultado de la destrucción de las articulaciones teóricas y doctrinales de la investigación científica para convertirlas en habilidades y destrezas cotizables en el mercado empresarial. La reciente adscripción de las universidades al ministerio de las empresas tecnológicas no anuncia únicamente la sustitución de la lógica del saber científico por la del beneficio empresarial en la distribución de conocimientos, sino la renuncia de los poderes públicos a dar prioridad a una enseñanza de calidad capaz de contrarrestar las consecuencias políticas de las desigualdades socioeconómicas.

2. El nuevo mercado del saber. Cuando los defensores de la "sociedad del conocimiento" (con Anthony Giddens a la cabeza) afirman que el mercado laboral del futuro requerirá una mayoría de trabajadores con educación superior, no están refiriéndose a un aumento de cualificación científica sino más bien a lo contrario, a la necesidad de rebajar la cualificación de la enseñanza superior para adaptarla a las cambiantes necesidades mercantiles; que se exija la descomposición de los saberes científicos que antes configuraban la enseñanza superior y su reducción a las competencias requeridas en cada caso por el mercado de trabajo, y que además se destine a los individuos a proseguir esta "educación superior" a lo largo de toda su vida laboral es algo ya de por sí suficientemente expresivo: solamente una mano de obra (o de "conocimiento") completamente descualificada necesita una permanente recualificación, y sólo ella es apta -es decir, lo suficientemente inepta- para recibirla. Acaso por ello la nueva enseñanza universitaria empieza ya a denominarse "educación postsecundaria", es decir, una continuación indefinida de la enseñanza media (cosa especialmente preocupante en este país, en donde la reforma universitaria está siguiendo los mismos principios seudopedagógicos que han hecho de la educación secundaria el conocido desastre en que hoy está convertida): como confiesa el propio Giddens, la enseñanza superior va perdiendo, como profesión, el atractivo que en otro tiempo tuvo para algunos jóvenes de su generación, frente a otros empleos en la industria o la banca; y lo va perdiendo en la medida en que el profesorado universitario se va convirtiendo en un subsector de la "producción de conocimientos" para la industria y la banca.

3. El ocaso de los estudios superiores. No es de extrañar, por ello, que el "proceso" -de un modo genuinamente autóctono que ya no puede escudarse en instancias "europeas"- culmine en el atentado contra la profesión de profesor de bachillerato que denunciaba el pasado 3 de noviembre el Manifiesto publicado en este mismo periódico: reconociendo implícitamente el fracaso antes incluso de su implantación, la administración educativa admite que los nuevos títulos no capacitan a los egresados para la docencia, salida profesional casi exclusiva de los estudiantes de humanidades; pero, en lugar de complementarlos mediante unos conocimientos avanzados que paliarían el déficit de los contenidos científicos recortados, sustituye estos por un curso de orientación psicopedagógica que condena a los profesores y alumnos de secundaria a la indigencia intelectual y supone la desaparición a medio plazo de los estudios universitarios superiores en humanidades, ya que quienes necesitarían cursarlos se verán empujados por la necesidad a renunciar a ellos a favor del cursillo pedagógico.

Todos los que trabajamos en ella sabemos que la universidad española necesita urgentemente una reforma que ataje sus muchos males, pero no es eso lo que ahora estamos haciendo, entre otras cosas porque nadie se ha molestado en hacer de ellos un verdadero diagnóstico. Lo único que por ahora estamos haciendo, bajo una vaga e incontrastable promesa de competitividad futura, es destruir, abaratar y desmontar lo que había, introducir en la universidad el mismo malestar y desánimo que reinan en los institutos de secundaria, y ello sin ninguna idea rectora de cuál pueda ser el modelo al que nos estamos desplazando, porque seguramente no hay tal cosa, a menos que la pobreza cultural y la degradación del conocimiento en mercancía sean para alguien un modelo a imitar.

José Luis Pardo es catedrático de Filosofía en la Universidad Complutense de Madrid.

lunes, 22 de septiembre de 2008

Texto de la Asamblea Permantente de la Complutense de Madrid


VAS A ENTRAR A LA UNIVERSIDAD, ¿Y AHORA QUÉ?


Todo lo que un futuro (y actual) universitario necesita saber sobre la reforma universitaria y nunca se atrevieron a confesarle


¿Sabías que...

(1) ...eres una especie en extinción?
Eres parte de la última generación que entra en la universidad pública tal y como la conocemos. ¿Quién tiene la culpa? La mayor reforma de la historia de la universidad: la Convergencia Europea (Plan Bolonia).

(2) … no estás libre de sus efectos?
¡Infórmate! Se trata de un simple acuerdo entre Estados, que no obliga a los países y que cada uno está aplicando con las diferencias que decide. Dicen que quieren mayor movilidad y homologación de títulos. ¿Quién se opone? Pero, ¿y todo lo demás? ¿Y lo realmente importante? ¿Y lo que nunca nos cuentan? En 2010 se pretende que esté totalmente implantada. Ya hay universidades adaptadas.

(3) … cambia la duración de las titulaciones?
Los Grados tienen un año menos (4 cursos) que las antiguas licenciaturas:
- 1 año de asignaturas comunes generales
El primer curso universitario se pierde en compensar lo que tantos profesores admiten: que cada día se enseña menos en los institutos. ¿Por qué no se arregla el problema en secundaria?
- 2 años de contenidos de tu carrera
Dicen querer que seas el protagonista de tu aprendizaje. Pero a veces tienen lapsus y confiesan que no quieren pagar tu "sobreformación": les basta con que aprendas lo que necesitarás para tu futuro trabajo. Lo llaman "habilidades, destrezas y competencias".
- Y hasta 1 año de prácticas
Otro año de contenidos que te roban. Las prácticas pueden ser útiles en ciertos casos. Pero ¿a qué precio? ¿Te las remuneras tú?
- Hay titulaciones que por ley se quedan fuera de la reforma
Medicina, Arquitectura... Con tanta devaluación de la educación, ¿qué pasaría con los enfermos y los edificios? ¿Y las carreras sí reformadas?

(4) … antes daban becas y ahora hipotecas?
No han desaparecido las becas tradicionales, ¡sólo faltaba! Pero va cambiando el modelo, ¿no vamos de cabeza a un sistema donde sólo estudie quien se lo pueda pagar? Hay algún país con universidades de élite y universidades de masas. ¿Eso queremos? ¿Buena formación sólo para unos pocos?

(5) … las tasas no paran de subir?
Las matrículas suben cada año por encima del coste medio de la vida (IPC). Quieren que pagues el coste real de la Universidad. ¿Quién se lo podría permitir?

(6) … los nuevos créditos (ECTS) implican 40 horas de trabajo semanal?
Dicen que quieren medir tu tiempo real de estudio: antes pagabas por las clases que recibías, ahora pagas por estudiar en casa. ¿Y cuánto va a costar compatibilizar trabajo y estudios? ¿Con una homologación europea así, quién gana?

(7) ... todavía estamos a tiempo de parar Bolonia?
Estudiantes y profesores la vamos a liar. Llevamos años de movilizaciones, cada vez mayores. ¿Vamos a tolerar que devalúen así la Universidad? Infórmate y compara opiniones. Infórmate sobre las asambleas y encierros universitarios contra Bolonia. Las hay por todas partes.

(8) ... TE JUEGAS TU FUTURO Y EL DE LA UNIVERSIDAD PÚBLICA?
"Las carreras universitarias se configuran cada vez más para satisfacer las necesidades episódicas del mercado empresarial. Se hacen más cortas y más específicas, de acuerdo con los requerimientos de quienes piden mano de obra cualificada y rápidamente rentable: quien paga, manda. Pronto las antiguas denominaciones de las carreras podrán ser sustituidas por marcas o logos: ya no se dirá "voy a ser filólogo, médico o ingeniero" sino "voy a ser un Pfizer, un Microsoft o un Endesa", (Fernando Savater, profesor Universidad Complutense, El País 06, 05, 2008)
El saber no tiene precio. Para todo lo demás: Bolonia.

http://www.bastiondelconocimiento.blogspot.com/

viernes, 5 de septiembre de 2008

Articulo publicadon en Rebelion.org

La universidad que viene



No podemos negar que la universidad pública necesita cambios que frenen su actual deterioro. Cambios, que deberían pasar necesariamente por un incremento de la financiación, un mayor control del gasto y una adecuación a las necesidades de la sociedad española del siglo XXI. Sin embargo se está procediendo a introducir modificaciones en los objetivos de la universidad pública, ligándolas a objetivos económicos de corto alcance, lo que reduce sus funciones tradicionales y estableciendo pautas de gestión tomadas de las corporaciones empresariales.

El acercamiento a Europa es, sólo, una excusa para comenzar a cuestionar y cambiar las funciones de la universidad pública española. Se le reclama adaptarse a un mundo laboral globalizado y a ser la base para dar un vuelco al modelo económico del país, como otras universidades están haciendo, se dice, en nuestro entorno.

Es en la investigación donde se reclaman los cambios más importantes, de una investigación que trate de conocer mejor el mundo físico y social, y que produce conocimiento útil en sí mismo, se pasa a una investigación finalista y encaminada a mejorar la economía del país en el corto o medio plazo.

En la enseñanza se postula el cambio de los títulos universitarios que deben adaptarse para ser compatibles con los que se producen en el resto del mundo. La movilidad de estudiantes y profesores, un bien indiscutible, es utilizada como excusa para crear títulos de grado que satisfagan, más adecuadamente se dice, a las necesidades del mercado laboral y de las empresas.

No tengo gran confianza en la capacidad de nuestro entramado empresarial como consejeros educativos, y dudo que sus directrices sean las más adecuadas para el desarrollo de titulaciones universitarias. Nuestro sector industrial en general es poco potente y escasamente innovador y nunca ha sido el motor que podía haber necesitado la universidad y no parece que recientemente la situación haya cambiado. Sólo es necesario, para confirmarlo, consultar las recientes estadísticas de porcentajes de I+D privado frente al público ó el número de doctores implicados en actividades de I+D del sector privado.

La construcción y el turismo sectores destacados y con peso en nuestro sistema económico han estado poco interesados en la innovación y su éxito se basa en gran parte en puestos de trabajo escasamente cualificados. Son las corporaciones financieras españolas, que han crecido enormemente en los últimos años, las que formando "lobbies" con otras corporaciones internacionales y los medios de comunicación afines (básicamente todos) las que lideran el movimiento demandando cambios profundos que integren a la universidad pública española en el tejido productivo.

Se pide que las universidades sirvan para dar un vuelco a nuestro modelo económico, insertándolas en el tejido económico y así generar un aumento en la productividad de nuestra economía. Esta decisión, se justifica, en el hecho de que los países más desarrollados han contado con las universidades para fundamentar su desarrollo, pero, sin analizar el sistema productivo y el modelo empresarial en donde se sitúan esas universidades. Al obligar que las universidades públicas adquieran un compromiso claro con el modelo económico imperante, insertándolas en el tejido económico, están proponiendo que se adhieran al modelo de "capitalismo académico" como ha sido nombrado por investigadores estadounidenses [1], que ya está en marcha en universidades de nuestro entorno, con la particularidad de que en España este modelo universitario, a falta de un sector industrial innovador, está siendo impulsado básicamente con fondos públicos.

El objetivo principal propuesto para el sistema universitario público español, no se cansan de repetir, es que sea el motor del desarrollo económico, de la competitividad de las empresas, de la innovación del proceso productivo y de la constante transferencia de conocimientos útiles. Ya hemos empezado exigiendo a las funciones universitarias "excelencia" y "calidad" y que estas instituciones cuenten con "responsabilidad social", palabras de moda procedentes de la economía globalizada, y que tan adecuadamente representan nuestras corporaciones financieras. Palabras que permiten enmascarar ante el ciudadano el principal objetivo de estas corporaciones, "la maximización de beneficios" [2]. Con esas palabras se pretende hacer creer que por encima de ese principal objetivo, sus preocupaciones son dar un buen servicio a la sociedad, al ciudadano y no al accionista. Los problemas ambientales que se han ido creando a nivel planetario, las persistentes bolsas de pobreza, especialmente en aquellos países ricos en materias primas donde se asientan muchas de nuestras corporaciones líderes, el aumento de la inversión militar, la compra de políticos, los contratos basura, la deslocalización de factorías, el incremento de las diferencias sociales y salariales entre directivos y trabajadores, y muy fundamentalmente la especulación con el suelo, los alimentos, la energía, las medicinas y la salud. Todo este conglomerado de realidades se nos pretende hacer creer que son el resultado de las actuaciones de empresas sin "excelencia", sin "calidad" y por supuesto "sin responsabilidad social" y no consecuencia directa del modelo de desarrollo económico que están imponiendo a nivel mundial y que tiene un solo objetivo determinante, maximizar el beneficio de sus inversores a costa de cualquier otro objetivo.

Las autoridades españolas han decidido que la universidad pública debe incorporarse al modelo de "capitalismo académico", y lo introduce en las universidades españolas tarde y por la puerta trasera. Tarde, ya que estos métodos se pusieron en marcha en las universidades de nuestro entorno en los años ochenta y por la puerta trasera ya que se introduce a través del empleo de fondos públicos y no con aportaciones de fondos del sector industrial.

La universidad española hasta ahora medía sus resultados por la eficacia social de la institución, basada en el número de graduados, doctores, publicaciones y descubrimientos científicos, la eficacia es muy elevada si se relaciona con la inversión pública recibida.
Lo que la institución universitaria pública representa y lo que le da valor y lo que ha buscado y debe seguir buscando, con mayor o menor éxito, es.
• Buenos profesores, con alto conocimiento de sus materias.

• Alumnos motivados y con ganas de aprender y cuestionar los conocimientos existentes con objeto de mejorar su comprensión del mundo y obtener las herramientas básicas que les permitan ejercer una profesión con dignidad.

• Investigadores interesados en conocer el mundo físico y social, y para ello dotados de fondos públicos suficientes y usando las herramientas que aporta el método científico.

• Empresas interesadas en la innovación de sus procesos productivos, y que usan la visión diferente del mundo, que les ofrece la universidad, para mejorar su tasa de beneficio.

Todo esto que es lo que da sentido a la institución universitaria, y a sus actores principales, estudiantes y personal académico (profesores y PAS) se verá sometido a cientos de informes y certificados de calidad y excelencia que tienen por objetivo acercarnos a las formas que las corporaciones tienen de presentarse ante el ciudadano para que este no pueda descubrir su verdadero objetivo.

Debemos ser conscientes de que el vuelco en la economía española al que debe colaborar la universidad pública se va a hacer dentro de un modelo de desarrollo capitalista claramente insostenible y en crisis. Implicará concentrar, en el corto plazo, todos los esfuerzos en un pequeño grupo de instituciones que podrían llegar a ser competitivas y útiles para los que lideran este modelo. No hay datos históricos que permitan esperar que, tras decenios de no contar con un sector industrial innovador, el aumento de la investigación finalista de las universidades pueda crearlo y precisamente ahora que nos enfrentamos a una crisis del modelo de desarrollo económico. Las universidades de nuestro entorno donde el modelo de "capitalismo académico" funciona, cuentan con un sector industrial innovador interesado en invertir fondos en el modelo.

Los datos históricos en nuestro país, por el contrario, nos permiten esperar que las inversiones y los conocimientos más destacados serán aprovechadas por las corporaciones internacionales y por las corporaciones financieras españolas ligadas a las primeras, con el objeto de continuar aumentando su ya enorme tasa de beneficios. Quedando el conjunto de la economía del país tan dependiente como antes de iniciar el proceso, pero eso sí con las universidades más activas bajo el control de las mencionadas corporaciones.

La instalación del "capitalismo académico" en las 48 universidades públicas es imposible sin producir un cambio y una estratificación entre las universidades. Nuestras autoridades políticas lo deben saber pero actúan de forma paciente hasta que los hechos estén consumados, no es necesario alarmar a aquellos que quedarán en el camino. La mayoría de las universidades miran hacía otro lado siguiendo al pié de la letra y de forma acrítica las consignas que reciben creyendo que con ellos no va el asunto y que nada podrá hacer cambiar a sus universidades.

Con esta política el conjunto de las universidades, empeorarán sus resultados y su funcionamiento y la gran mayoría de ellas dejarán de ocupar un lugar importante en el sistema educativo español. Nuestras autoridades políticas deben de haber llegado a la conclusión de que la diferenciación y la racionalización del número de universidades es una necesidad en un país como el nuestro con 48 (demasiadas) universidades públicas. Universidades generalistas e igualmente mal financiadas, que deben repartirse, una población de estudiantes de grado y postgrado nacional cada vez más escasa y, unos fondos públicos no infinitos para la investigación.

Nuestras autoridades en lugar de acometer con fondos públicos un cambio en profundidad del sistema universitario desde la óptica de hacerlo más adecuado a las necesidades del conjunto de la sociedad española del siglo XXI, lo que evidentemente conllevaría un coste político. Optan por dejar en manos del mercado y de los intereses económicos de las corporaciones financieras la selección y organización del sistema público de enseñanza superior, pero aportando para ello los fondos públicos necesarios, resultado, negocio redondo y sin riesgo para las corporaciones.

Desde el gobierno podrá argumentarse que todas las universidades tendrán oportunidad de ocupar el lugar privilegiado, pero ya de antemano se fija en diez el número de universidades que para el 2015 deberán situarse entre las mejores de Europa. Esta situación trae a mi memoria un cuento incluido en la obra de Bertold Brecht "Diálogos de fugitivos" donde un maestro en su aula colocaba siempre una silla menos que el número de alumnos asistentes, culpando cada día, al que no podía sentarse de su falta de preparación. El maestro hacía esto para enseñar, decía, a los jóvenes a conocer como sería el mundo que encontrarían al abandonar las aulas.

La instauración del "capitalismo académico", no es un proceso nuevo, se viene gestando lentamente en España por gobiernos tanto de "derecha" como de "izquierda". Siempre contó con escasa audiencia en los sectores industriales, los supuestos favorecidos, y por tanto los intentos de ponerlo en marcha fracasaban unos tras otros, ya que todo el peso siempre recaía sobre la administración pública, la que debía poner los fondos.

La novedad de los cambios que ahora se proponen a las universidades públicas está en que se acometen con la aportación de mayores cantidades de fondos públicos, y ahora reclamados desde un sector especialmente agresivo y depredador: las corporaciones financieras. Un sector el financiero, que ha basado su éxito en la apropiación de recursos públicos, la inversión en actividades económicas insostenibles y/o especulativas, en la especulación del suelo y la vivienda, la utilización de paraísos fiscales y en la falta absoluta de un control institucional. Estos representantes genuinos de un modelo de desarrollo económico agotado, ahora que el petróleo como fuente de energía principal llega a su fin, son los abanderados del cambio en el sistema universitario español. La desaparición definitiva de estos grupos de poder costará probablemente sacrificios enormes a la sociedad pero se hace imprescindible para su salud. Continuar apostando por este modelo y ligar nuestras universidades y su personal mas preparado a él, con la excusa de mejorar la productividad de nuestras empresas y actualizar y mejorar nuestro sistema universitario público, es condenar al conjunto de universidades a su desaparición como tales y a la privatización de las mas competitivas de lo que sólo muy pocos pueden salir beneficiados.

PROPUESTAS PARA EL FUTURO

Aprovechando la actual crisis económica, la universidad pública española debería renovar su relación con el entorno económico y social y no exclusivamente con el mundo empresarial. Restringir al máximo posible las relaciones con aquellas corporaciones financieras que sólo buscan, la privatización de la educación y los conocimientos generados con recursos públicos, con objeto de aumentar su tasa de beneficio. Alentar las relaciones con empresas y grupos interesados en el desarrollo de un nuevo modelo económico y que basen en el desarrollo de ese nuevo modelo sus beneficios.

Las universidades deberían apostar por el desarrollo de un modelo educativo y de conocimiento comprometido especialmente con el bienestar social. Bienestar social que tiene un componente de desarrollo económico pero no está exclusivamente fundado en él. Las universidades deberían desarrollar la idea de "estar mejor frente a la de tener más".

No cabe duda de que será necesario acometer cambios en las estructuras de nuestras universidades y en su financiación, se me ocurre que cada comunidad debería contar con una o dos universidades que tengan Campus en las diferentes provincias y que estos a su vez estén especializados.

Debemos apostar por una universidad pública donde en sus aulas y en sus laboratorios se enseñe y se investigue a como superar el caduco modelo económico actual. La universidad, como lugar donde se produce el conocimiento deberá ir por delante dando pautas sobre las condiciones del nuevo modelo y formar a los investigadores y profesionales que tendrán que ponerlo en marcha.

Soy consciente que la mayoría de los universitarios españoles actuales, consideraran estas reflexiones innecesarias por alarmistas. Para la mayoría de los que estamos en la universidad actual, preferimos pensar que la institución continuará como hasta ahora. Pero mi formación me ha permitido constatar:
• Que las instituciones obra de los hombres, están sometidas a continua influencias del ambiente por ello algunas desaparecen cuando su función se hace innecesaria.

• Que hay tiempos en que la necesidad de cambio parece no existir y otros donde los cambios se suceden con extrema rapidez y creo que hemos entrado en una de esa etapas donde nuevos paradigmas se hacen necesarios.

• Que la consecución de un objetivo y la resolución de un problema por las sociedades humanas puede acometerse por muy diversas vías.
La universidad española y nuestro modelo de desarrollo económico está en una encrucijada en este siglo XXI donde deberá apostar entre usar los fondos públicos en fomentar "el capitalismo académico de las corporaciones financieras" o emplearlos en trabajar con otras universidades en todo el mundo para generar una nueva universidad pública que sobreviva y trabaje en conseguir un desarrollo económico y humano diferente y verdaderamente sostenible.

Diego Llanes Ruiz
Catedrático Genética
Universidad de Córdoba


Notas:

[1] Termino acuñado por S. Slauhter y L.L. Leslie en dos libros de 1999 y 2004 (The John Hopkins University Press). para definir el ambiente contradictorio en el que se mueve el personal de las universidades públicas, especialmente en el ámbito de la investigación, vendiendo su conocimiento en el mercado pero desde dentro de una institución de carácter público. Este modelo ha ido usualmente ligado a una disminución de inversión pública en la enseñanza superior. Los fondos públicos se verían sustituidos por la inversión privada.

[2] El Premio Nóbel de economía de 1976 Milton Friedman decía que "la responsabilidad social de la empresa es aumentar sus beneficios".